El que no inventa no vive

puerta cocina convertida en decoración de pared

 

Ya estamos en julio y ha tenido que ser un verano que no acaba de llegar el que por fin me haga actualizar el blog.

La entrada de hoy es muy sencilla y lo cierto es que la foto no le hace justicia a la nueva pieza que desde hace unas semanas luce en nuestro salón. Las tormentas que nos acompañan por las tardes hacen que el cielo esté más oscuro de lo que nos gustaría y que la luz natural que entra por las ventanas no permita que contraste el cuadro-pizarra con la pared.

Como casi todo lo que publico en el blog, el uso original para el que fue diseñado no tiene nada que ver con el que al final ha acabado teniendo. En la tienda no era más que una puerta de mueble de cocina que acabó en la sección de oportunidades de Ikea a la venta por tan sólo 3,50 €. Al verla allí no tuve más remedio que llevármela para casa sin tener muy claro que iba a hacer con ella después.

Lo cierto es que la puerta se ha pasado meses esperando su oportunidad para ser de utilidad hasta que supe que había algo que se llamaba tiza líquida y se me encendió la bombilla.

Tiza liquida

 

Lo bueno de estos rotuladores especiales es que para escribir el superficies lisas y no porosas como el cristal o los azulejos sean resistentes pero se puedan borrar con un trapo húmedo. Así, cualquier marco de fotos o puerta de cristal como era el caso puede convertirse en una pizarra diferente y muy decorativa en unos instantes.

Como reza la frase inspirada en Ana María Matute que podéis ver en la puerta-cuadro-pizarra, “El que no inventa, no vive”.